El 103 agarra Avenida Belgrano derecho. No toma otra dirección. Yo me lo tomo en esa misma avenida para bajar en Puerto Madero. En esos instantes de viaje, estoy pendiente del obelisco. Desde chica siempre me pareció impresionante, por su altura y porque está ubicado precisamente en una de las avenidas más importantes de la provincia. Me gusta verlo desde diferentes perspectivas, con el cielo nublado, con estrellas, con marchas, como venga. Una vez le pusieron un preservativo enorme. Yo no lo vi, salvo en fotos. Tampoco imagino si lo destruyen, o si lo parten al medio. Algún día sucederá y ojalá pueda verlo en fotos únicamente. Ya no recuerdo cómo vi al hombre que me rompió el corazón. Recuerdo que siempre se me agitaba el pulso cuando pasaba por la esquina de su trabajo con el 103, y también estaba pendiente de aquél momento en el cual el colectivo se aproxime hacia aquélla esquina y él apareciera sorpresivamente. Pero eso jamás ocurría, ni ocurrió. De tantos años de noviazgo que tuvimos, casi siempre hacía ese recorrido y nunca lo veía. Siempre me gustaron sus multifacetas, sus formas de ser tan peculiares -porque una persona multifacética tiene muchas formas de ser, créase o no-, alegre, triste, enojado, enamorado, obsesivo con tal o cual otra cosa. Una vez me comentaron que lo habían visto con otra mujer en sus brazos, pero yo jamás lo vi así, ni siquiera en fotos. Tampoco logro imaginar la situación donde el daño estaba creándose.
Pasó mucho tiempo desde esa vez que me comentaron eso. Uno es libre de pensar lo que quiera, e incluso de creer o no. Hace pocos meses nos volvimos a encontrar. Sorpresivamente le comenté lo del 103 y la esquina de Perú. Se rió y me dijo "nunca trabajé ahí". Por primera vez, conocí la decepción. Hoy ya no estoy pendiente de esa esquina, ni mucho menos del obelisco.


1 nada más?:
Me gusta saber que no soy el unico infeliz que liga personas, relaciones e historias a rincones de esta ciudad...
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